martes, 21 de agosto de 2007

Episodio XVI v 1.1

Título: N/A

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Dedicado a: N/A


Episodio XVI

S

in haber salido todavía de su asombro, los caballeros observaron a Duckman. Estaba muy sucio y lleno de rasguños, cansado y algo desnutrido.

“Será mejor que os cuente como he logrado sobrevivir, al menos así se os quitará esa cara de idiotas – comenzó Duckman – Como recordaréis el ataque de Fidel me hizo caer al vacío. Es cierto que creí que iba a morir y por primera vez en mi vida tuve miedo de perder la vida; pero, aprovechando que Fidel se aprovechó de que yo era incapaz de saltar, para hacer la grieta más pequeña y así ahorrar energía, pude sobrevivir. Durante la caída y teniendo la suerte de tener la pared de la grieta al lado, di una patada a la misma con suficiente fuerza para que mi pie se quedase incrustado en ella, de esa forma logré evitar seguir cayendo. Por suerte para mí no tapasteis la grieta que había provocado Fidel y tras varios días subiendo de la misma forma que me había salvado, logré por fin subir”.

“Debimos haber tapado esa grieta enseguida – dijo Arturo – pero es igual, ahora podremos eliminarle de una vez por todas”.

“Dejádmelo a mí” dijo una voz.

Todos se dieron la vuelta al escucharlo. A la entrada de los jardines del castillo se encontraba un joven de estatura media, cabello corto, aunque en la zona de la nuca algo más largo que el resto, moreno pero en la parte superior de la cabeza las puntas rubias y toda la esa parte peinada hacia arriba y fijada con gomina, ojos oscuros y labios finos al igual que la barba.

“Creí que no llegarías nunca” dijo Reik.

“¿Quién es?” preguntó Arturo.

“Es el hombre del que hablábamos antes, el tercer y último miembro de nuestro grupo, su nombre es...”.

“Gabriel, caballero de la rosa; si me permites presentarme a mí” dijo él.

“No importa cuantos seáis, me vengaré por haberme tenido en ese agujero todos estos días”.

El joven caminó lentamente a través del jardín, hasta colocarse entre Duckman y los caballeros.

“No merece la pena que luchemos todos – dijo – yo me ocuparé – gira la cabeza hacia Peter – de todas formas cuento contigo si ocurre algo”.

“No te preocupes, déjalo en mis manos” dijo Peter añadiendo un gesto de afirmación.

Gabriel caminó unos pasos hasta encontrar unas malas hierbas.

“Es una pena que estas plantas no tengan la belleza que merecen”.

“Deja de fanfarronear – exclamó Duckman – creía que ibas a combatir, si no atacas tú lo haré yo, ¡¡¡Tsunami!!!”.

Una gran ola apareció a su espalda y la lazó contra Gabriel, el cual permaneció de pie, sin moverse ni un paso.

“¿Es qué va a dejarse golpear? – Preguntó Verónica – Debemos detenerlo” se dirigió hacia Gabriel.

“Tranquilizaos – dijo Reik impidiéndola el paso – él sabe lo que hace, dejadlo en sus manos”.

La ola golpeó y absorbió a Gabriel y avanzó contra el resto.

“¡Va a golpearnos!” exclamó Fidel y cerró los ojos.

En ese momento Peter hizo unos sellos con sus manos.

“¡¡Kekkai1!!” exclamó.

Una barrera protectora transparente con reflejos verde esmeralda rodeó a los caballeros y al castillo, dejando a Gabriel fuera. El Tsunami impactó con violencia contra la barrera y terminó por convertirse en un gran charco cuya agua fue absorbida por el césped del jardín. El caballero de la rosa apareció intacto, en el mismo sitio donde se había quedado, las malas hierbas que estaban a sus pies se habían convertido en un precioso rosal en flores con rosas rojas, rosas, blancas y de color vainilla.

“Como habrás podido comprobar, tus ataques no solo no me afectan, sino que además alimentan a mis rosas. No mancharé mi espada para luchar contra ti. Con esto – coge una rosa blanca del rosal – será suficiente”.

Peter deshizo la barrera y se sentó en el suelo con signos de cansancio.

“Os dije que sabía algunos trucos para defenderme, jeje” dijo jadeando.

“Je, parece que nos ha tocado la lotería con estos tipos” dijo Arturo sonriendo.

“Antes de atacar, quiero darte la oportunidad de rendirte, no me gusta combatir, y mucho menos tener que matar a alguien, por mucho que lo merezca. No obstante, te dejaré con vida y en libertad si prometes desaparecer de nuestro camino y no hacer nunca más el mal. Tú decides”.

“¿Te has escapado de un melodrama? Esto no es un juego, vete con tus cuentos de niño

a otra parte o lucha de una vez”.

“Ya has mostrado tus penosas habilidades – dijo Gabriel – ahora me toca a mí. Recibe esta rosa blanca”.

El caballero lanzó la rosa contra Duckman. A la vez que la lanzaba aparecieron decenas de rosas más que se unieron a la primera.

“Con un ataque tan estúpido no podrás derrotarme, insensato”.

Duckman comenzó a esquivar las rosas con relativa facilidad hasta que por accidente una pasó a través de su mano sin causarle daño alguno. En ese momento el caballero de la rosa sonrió.

“¿Son ilusiones?” pensó Duckman y dejó de esquivarlas. Se quedó de pie y las rosas falsas continuaban traspasándole.

“¿Hasta cuando piensas seguir con esto?” preguntó Duckman.

Gabriel cesó su ataque y las rosas desaparecieron.

“Ahora mírate” imperó Gabriel.

Duckman se observó a sí mismo y se percató de que tenía una rosa clavada en el pecho.

“¿Cómo lo ha hecho?” se preguntaron Fidel, Verónica y Arturo.

“Entiendo... sólo una era verdadera” comprendió Duckman.

“Exacto, y al detenerte te impactó” añadió Gabriel.

“Tampoco te halagues tanto, apenas has conseguido tocarme”.

“Te equivocas, no ha sido un ataque normal. - Los pétalos de la rosa empezaron a cambiar de blanco a rojo – Esa rosa es mortal, ahora mismo está absorbiendo tu sangre, cuando se vuelva totalmente roja, morirás”.

“Vaya, parece q me la has jugado” contestó Duckman con tranquilidad.

“Me alegro de que sepas mantener la sangre fría aún sabiendo que vas a morir, no soporto a los que se ponen a lloriquear como niños”.

“¿Quién ha hablado de morir?”

“Que iluso, piensa que puede salvarse”.

“Reconozco que tu ataque es efectivo y que me ha pillado, con cualquier otro oponente el combate habría finalizado nada más le clavases tu rosa, pero, ¿sabes una cosa? – Sus pies comenzaron a convertirse en agua – Hay que estar siempre dos pasos por delante de tu adversario. Puedo convertir mi cuerpo en agua y, a condición de no poder atacar y de la obligación de mantenerme en ese estado un cierto tiempo, me recupero de cualquier daño y no se me puede causar daño alguno”.

Cuando la transformación llegó hasta el pecho la rosa se soltó a pocos pétalos de teñirse de rojo. Su cuerpo terminó de transformarse hasta quedar en un charco de agua que iba deslizándose por el suelo para escapar.

“¡Tenemos que detenerlo!” exclamó Arturo.

“Si escapa todo el combate habrá sido en vano” pensó Gabriel.

Verónica observaba como el líquido iba deslizándose lentamente sin que nadie pudiera hacer nada por evitar su huída.

“Creo que tengo una idea de cómo detenerle – dijo ella – pero necesitaré tu ayuda, Peter”.

“Cuenta conmigo” respondió él.



Kekkai = Barrera protectora

5 comentarios:

Dani_______MiG dijo...

Esta bien, aunque los stas haciendo muy cortos.:P

R®Ss dijo...

Madreeeeeeeeeeeeee El Caballero De La Rosa!!!!!! xddddddddddddddd

Oscar dijo...

EEEEeeee tio x fin ago algo.No esta mal, ya voy pasando de ser un mierdecilla a ser un medio cagarruta,vamos mejorando,les e salvao a tos,woooooo.El caballero de la rosa es bueno mola,pero ya ay over bukin de caballeros,va a haber q sacrificar a alguno.Weno q me a gustado,hasta la proxima

Iván dijo...

A gabriel no le deberias haber llamado asi le deberias haber llamado Piscis xD!!!!!!!! q ha estado mu bien sigue asi

Anónimo dijo...

~ ...moreno pero en la parte superior de la cabeza las puntas rubias y toda LA esa parte peinada..

***

Vale, el regreso de Duckman me dejó perpleja, bravo !! pero la forma en que se salvó es muuuy subrealista xDD aún así me gusta tu imaginación ^^

Besines