miércoles, 18 de noviembre de 2015

Episodio CLXIII

Bienvenidos al penúltimo capítulo de Los Caballeros. Como ya anuncié en su momento, el último capítulo estará reservado sólo a aquellas personas que hayan leído la historia completa en el momento de su lanzamiento. Para tener acceso a él, basta con dejar un comentario en este capítulo, si comentas habitualmente, simplemente del capítulo, y si no, que demuestre que has leído la historia completa. Muchas personas comenzaron a leer y nada más salir su personaje dejaron de hacerlo (sí, al empezar a salir, no al dejar de salir, yo tampoco lo entiendo). Tal vez en algún momento de su vida cambien de opinión, pero ya será demasiado tarde. Cuando anuncié la medida avisé a todas esas personas, y a pesar de recibir respuestas positivas, nadie ha reaccionado realmente.

Como despedida, me gustaría regalar una copia física del episodio final haciendo otra fiesta como la de 2012, pero tendría que coincidir que el capítulo esté escrito con que mis padres se vayan a México otra vez y es algo que no depende íntegramente de mí así que doy a elegir entre leerlo digital cuando esté o esperar a la copia física en la fiesta. Si al final no se puede, se comunicaría. En caso de versión digital, el blog se volvería privado y requeriría una dirección de correo electrónico para permitir el acceso. También tened en cuenta que el capítulo más largo hasta ahora fue de 35 páginas y que el episodio final lo superará, para que vuestros ojos se preparen para leerlo online xD

Poco más. Os invito a compartir experiencias en los comentarios. Si elegís la versión física, puede que sea la última vez que lo hagáis, así que si tenéis algo que decir, es el momento. Qué esperais del último capítulo, que queréis saber, que creéis saber, quien estará, quien no, quien falta, quien es...? Etc.. :p

Nada más, ahí os dejo con el penúltimo episodio de Los Caballero, Algo más de 15 páginas para abrir boca hacia Ese Gran Final...

Episodio 

CLXXXIII

L
a polvareda resultante del asalto de los caballeros no tardó en disiparse. Finalmente, frente a sus ojos, contemplaban a su último enemigo, con una sensación mezcla de odio y curiosidad. Sin duda, la figura que apareció ante ellos no se parecía a nada que hubieran podido imaginar. Su enemigo final, el Señor Oscuro, era un hombre de avanzada edad, que aunque no llegaba a ser anciano, no le faltaba mucho para serlo. Estaba obeso, no sólo por la enorme barriga que se ocultaba bajo su camisa de cuadros y sus pantalones de pana, sino también por las líneas de expresión de su rostro. Tenía bolsas en los párpados, que hacían parecer sus ojos diminutos. También, las mejillas caídas, que marcaban su pequeña boca, se movían cuando sonreía o hablaba, acentuando su edad. Un afeitado desaliñado en el que el vello se veía como si fueran diminutos puntos negros, la cabeza de pelo pobre, y un fuerte olor corporal, terminaban de rematar una imagen que ninguno de los caballeros esperaba haberse encontrado jamás.

“De verdad… Este es… ¿nuestro enemigo final?” pensaba Gabriel en voz alta.

“Desde luego, no responde a lo que se me estaba pasando por la cabeza…” añadió Jonyo.

“Lo siento, caballeros – dijo el hombre, al mismo tiempo que se levantaba del pequeño trono sobre el que descansaba su oronda figura – pero como vosotros mismos habréis podido deducir, llegáis tarde. Habéis dejado que Mesa jugara con vosotros demasiado tiempo, y ahora, él mismo ha decidido que todo acabase con su vida. Ahora mismo, ya no importa si combatimos o no, si ganáis o perdéis, si vivís o morís… Porque ya no hay futuro para ninguno de nosotros”.

“¡Esto todavía no ha terminado! – Exclamó Arturo – ¡El planeta todavía no ha sido destruido! ¡Mientras sigamos vivos, siempre quedará alguna posibilidad! ¡No vamos a rendirnos hasta el final! ¡Así que dinos la verdad de una vez y terminemos con esto lo antes posible!”

“¿La verdad? ¿Qué verdad?”

“¡No te hagas el tonto! ¡Cuéntanos de qué va todo esto! ¡¿Quién eres y por qué te has tomado tantas molestias en perseguirnos durante todo este tiempo!? ¡¿Cuál es tu objetivo y cómo sabías que nosotros íbamos a despertar los poderes elementales?!”

“¿Qué esperas que te conteste? ¿Qué sois especiales? ¿Qué habéis sido elegidos por el destino? Siento decepcionarte, caballero, pero no tengo una respuesta que satisfaga tu curiosidad. Era Mesa el que tenía toda esa información, y nunca le pregunté de donde la había sacado, por lo tanto ni lo sé, ni me ha importado nunca. De todas formas, tampoco creo que haya ningún motivo especial. Las fuerzas elementales eligen a sus representantes cada generación, y van dejando señales acerca de sus preferencias. Igual que habéis sido vosotros podría haber sido cualquiera. No debéis sentiros especiales.

Acerca de mis motivaciones, son puramente laborales, como las de otros muchos enemigos a los que habéis derrotado. Por nuestras habilidades o conocimientos, estamos más capacitados para este empleo que para otro, pero ahora, Mesa ha ido demasiado lejos, destruyendo todo aquello que tanto nos había costado construir. Nos encontramos en la misma situación. Han jugado con vosotros tanto como conmigo, y por ello, no tengo ninguna intención de luchar contra vosotros. Ya no es sólo que esté en contra de la violencia, sino que además, no se conseguiría nada con esa lucha. Os recomiendo que os marchéis por donde habéis venido, y que vayáis a encontrar la muerte al lugar que sea más de vuestro agrado. Ya no tenéis nada que hacer aquí. Ambos bandos han perdido”.

“¿Cómo dices? – ninguno se terminaba de creer lo que escuchando, así que Reik estaba seguro de que hablaba por todos cuando hizo la siguiente pregunta – ¿Qué estás en contra de la violencia?”

“Exacto – continuó Jonyo – ¿Tú te crees que somos gilipollas? La cabeza de toda la organización, el Señor Oscuro, ¿en contra de la violencia? ¿Acaso piensas que hemos nacido ayer? ¡Vete a timar a tu puta madre!”

“Creer o no creer ya es decisión de cada uno. Al igual que una mentira no se convierte en verdad por repetirla muchas veces, una verdad no se convierte en mentira por negarla con empeño”.

“Entonces, ¿no hay nada más? – Arturo era el que se veía más decepcionado – ¿Todo ha sido ideado por y para Mesa? ¿Para satisfacer sus deseos? Nosotros, nuestras vidas, nuestro futuro, ¿no ha importado nunca?”

“Eso es”.

“¡Me niego a créelo! ¡¿Qué hay de esas extrañas palabras que dijo Mesa antes de morir?! ¡¿Por qué se conocían Mesa y Mario cuando el sacerdote llevaba toda su vida en la isla prisión?! ¡¿Cuáles son esas señales que dejan las fuerzas elementales, para que ni Fidel, ni Isabel, ni Verónica ni yo, llegáramos a conocer a nuestros padres?! ¡¿Acaso salen con tanta antelación que incluso ya lo sabéis antes de que nazcan los siguientes portadores?! ¡Más te vale que digas la verdad rápido o tendremos que sacártela por la fuerza!”

“Tu insistencia no cambiará la realidad. ¡Acepta tu destino y muere!”

Viendo que la conversación había llegado a un punto muerto, Jonyo se lanzó directo hacia el Señor Oscuro, desenvainando su espada de camino a su objetivo.

“¡Espera Jonyo! – le gritó su compañero – ¡Todavía no hemos terminado de interrogarle!”

“¡Tranquilo! ¡Será más fácil hacerle hablar cuando esté moribundo! ¡Intentaré no matarle!”

A pesar de sus palabras, el caballero sabía que no podía arriesgarse a atacar más suavemente sólo para no intentar acabar con su adversario. Era el último enemigo, y estaba convencido de que ya iba a ser bastante complicado acabar con él yendo a por todas, como para encima andarse con tonterías. Decidido, agarró su espada con las dos manos, apuntó al frente, y se lanzó directo al cuerpo del Señor Oscuro.

Para sorpresa de todos, el Señor Oscuro no hizo ningún movimiento para evitar el ataque del caballero, y su espada se clavó sin piedad en la tripa de aquel hombre, que parecía haberse negado a combatir. Todos los caballeros se quedaron sorprendidos por la ausencia de reacción del Señor Oscuro, en especial, Jonyo, que tras hundir su hoja en la carne de un enemigo, por primera vez no sabía qué hacer a continuación.

“Acaso es que… ¿te rindes?” le dijo Jonyo, levantando la vista suavemente.

“Ya os he dicho que estoy en contra de la violencia”

Aquellas palabras confundieron todavía más al caballero, que no se fiaba de la situación. Rápidamente, extrajo su espada, llena de sangre, y se retiró unos metros, volviendo con sus compañeros. En cambio, el Señor Oscuro, visiblemente herido de gravedad, dio un paso al frente como si no pasara nada.

“¿Cómo puede seguir en pie después de un ataque así?” se preguntaba Reik.

“¡Mirad! – Exclamó Gabriel – ¡Está pasando algo con su herida!”

Todos prestaron la máxima atención. Al cabo de unos instantes, pudieron ver un extraño fluido gelatinoso de color rosa, que surgía del interior de la herida, hasta cubrirla completamente, cuando comenzó a presentar un borboteo burbujeante, como si estuviera hirviendo. Finalmente, el burbujeo cesó, y el fluido gelatinoso terminó desprendiéndose de la piel por su propio peso, para deshacerse completamente al llegar al suelo. La sorpresa de todos fue mayúscula, al descubrir que la herida causada por Jonyo se había curado milagrosamente en cuestión de segundos.

“Pero… ¡¿qué?!” exclamó Arturo. Los caballeros estaban tan atónitos que no podían articular palabras adecuadamente.

“Ese maldito cabrón es inmortal…” comentó Reik.

“¡¿Inmortal!? Eso es imposible – argumentaba Gabriel – Va contra las leyes de la naturaleza”.

“Por suerte o por desgracia, no soy inmortal – el propio Señor Oscuro aclaró las dudas de los caballeros – Como habéis visto, puedo regenerar mis heridas al instante, pero eso dista mucho de la inmortalidad. Aunque no se me pueda matar, sí que puedo morir, pero sólo por causas naturales. Mi cuerpo se cansa y envejece como el vuestro. Mis sentidos se atrofian como los vuestros. Si no como, podría morir de hambre, si no hay aire, moriría asfixiado, o incluso si no durmiese un número suficiente de días consecutivos, también podría morir de agotamiento. Y como no, como cualquier mortal, el paso del tiempo hará que un día llegue mi momento, pero por lo menos, estoy libre de las amenazas externas. Es por esta habilidad, que me impide morir en combate, por lo que soy la cabeza de esta organización. Con una persona así al frente, es imposible cualquier tipo de sublevación, derrocamiento, o atentado contra mi persona, y por tanto contra la propia persistencia de la organización”.

“¡¿Me estás vacilando?!” Jonyo todavía no podía creérselo.

“Si lo que está diciendo es cierto, ¿cómo podríamos vencer a un adversario así? – Gabriel trataba de encontrar una respuesta – La única forma sería ahogándole, pero ya no tenemos a un caballero que controle el agua a voluntad… ¿Qué podemos hacer?”

“Ahí está el detalle. No podéis hacer nada. Hace un momento os ofrecí un final pacífico. Cuando el planeta deje de existir, yo también moriré, y por eso me parecía más adecuado intentar aprovechar todos el poco tiempo que nos queda. Sin embargo, a pesar de manifestaros abiertamente que estoy en contra de la violencia, vuestra perseverancia en elegir solucionar las cosas con un derramamiento de sangre se ha vuelto contra vosotros, y ahora pasaréis vuestros últimos instantes atrapados en una batalla sin final que sólo acabará con la muerte de todos nosotros. Vista vuestra actitud coactiva, tratando de obtener unas respuestas que no existen, habéis cavado vuestra propia tumba, por lo que el desenlace que se presenta será un castigo idóneo para vosotros. Espero y deseo fervientemente, que en el instante de vuestro último aliento, la desesperación se apodere de vosotros y os arrepintáis de haber elegido el camino de la violencia para resolverlo todo, sufriendo para el resto de la eternidad. Y ahora, ¡que dé comienzo el combate final!”

En otras circunstancias, las palabras del Señor Oscuro habrían hecho mella en la autoestima de los caballeros, complicando en gran medida sus esperanzas de alcanzar la victoria. Pero esta vez era diferente. A pesar de que se encontraban frente a su mayor reto, frente a una situación crítica y además a contrarreloj, la experiencia que habían acumulado durante todos sus viajes, les ayudó a no dejarse influir, a creer en que había una manera. Sin contestar nada, Gabriel, Jonyo y Reik, desenfundaron sus espadas y se colocaron en posición de combate.

“Arturo, vamos a tener que pedirte que te mantengas al margen – le dijo Jonyo – No es por faltarte al respeto, pero gracias a nuestras armas ahora estás a un nivel completamente diferente de nosotros”.

“Además, acabas de combatir contra Mesa. Seguro que estás cansado – Gabriel apoyó la decisión de su compañero – Aprovecha para descansar un poco en lo que nosotros nos encargamos de él”.

“No le mientas – añadió Reik – Acabaremos antes de que le dé tiempo a descansar”.

“Está bien – Arturo era consciente de su situación – Me quedaré al margen, y si descubro algo viendo el combate, os lo diré por si os puede ser de ayuda”.

“Finalmente, ¿habéis decidido morir combatiendo?”

“No te equivoques, ¡no vamos a morir!” exclamó Gabriel con energía.

“¡Encontraremos la manera de acabar contigo!” afirmó Reik.

“¿De verdad te pensabas que ibas a poder asustarnos con esas historias? Nos hemos encontrados en este tipo de situaciones muchas veces, y siempre hemos salido adelante. Blackron daba más miedo que tú y nunca pensé que no podía ganarle dándolo todo. Poco importa si eres inmortal o no. Si se te curan las heridas tendremos que atacarte más rápido de lo que puedas curarte o desintegrarte por completo, pero siempre habrá una manera, y eso es lo único que tenemos claro. Así que, ¡prepárate!”.

“¡Vamos! ¡Enseñádmelo! – Pensaba Arturo – Enseñadme vuestro nuevo poder… ¡Haced que me muera de envidia!”

“¡¡Fluye!! ¡¡Tiempo!!”

“¡¡Crea!! ¡¡Materia!!”

“¡¡Vive!! ¡¡Naturaleza!!”

Los tres caballeros alzaron sus armas al cielo tras invocar sus nuevos poderes. Las espadas se iluminaron intensamente, dando paso a la Lanza del Tiempo, la Maza de la Materia, y al Espíritu de la Naturaleza. El caballero del fuego quedó encandilado con la belleza de las nuevas armas de sus compañeros, sobre todo de la de Gabriel, que tenía forma de mujer. A la vez, se preguntaba cómo sería el Hacha del Espacio que mencionó Mesa, que perteneció a Fidel, y que nadie más pudo ver. Aunque ahora él llevaba la espada de su compañero, nunca tendría la posibilidad de desencadenar su auténtico potencial al no ser su portador original.

“¡Venid! – Les provocaba su adversario – ¡Acabemos de una vez con esta historia!”

Los tres caballeros se lanzaron de frente contra el Señor Oscuro, con sus armas como baza principal. Reik atacó en primer lugar, intentando hacer impactar su maza en la cabeza de su objetivo. Esta vez, el Señor Oscuro sí opuso resistencia, bloqueando el ataque con el antebrazo. A pesar del bloqueo, los pinchos que rodeaban la maza se clavaron por el antebrazo, llegando a herirle. Acto seguido, aprovechando que ya no podía cubrirse debidamente, Jonyo le propinó una fuerte patada en el estómago, empujando con su pierna el cuerpo del Señor Oscuro hasta estrellarse contra la pared del castillo, y una vez allí, le hundió su lanza de nuevo en la barriga hasta atravesarle por completo, clavando la punta de la lanza que salió por la espalda en la pared de piedra, anclándole para que no podía escapar. Por detrás, Gabriel se acercaba corriendo. El Espíritu de la Naturaleza se descompuso en un montón de pequeñas partículas de luz rosa, que fueron introduciéndose en el brazo del caballero poco a poco, hasta que quedó completamente iluminado. Al alcanzar el objetivo, Gabriel blandió su propio brazo como si fuera una espada, y de un manotazo, cortó una pierna del Señor Oscuro.

Terminado el ataque, Jonyo extrajo su lanza, y el cuerpo del Señor Oscuro volvió al suelo. Al contar con una pierna de menos, ahora no fue capaz de mantenerse en pie, y cayó sobre su propio peso. El fluido rosa no tardó en aparecer en la herida de su brazo, regenerándose en cuestión de segundos.

“A pesar de que le hemos atacado los tres y que le hemos cortado una pierna… No ha…” comentaba Gabriel mientras el Espíritu de la Naturaleza salía de brazo, regresando a su forma original.

“Sí. No ha gritado ni ha mostrado signo de dolor ni una sola vez – dijo Reik – Lo que seguramente significa que…”

Antes de que terminara la frase, tuvieron la respuesta ante sus ojos. Con una simple mirada, el Señor Oscuro consiguió que la pierna cortada regresara volando hasta su lugar de origen, como si tuviese algún tipo de atracción magnética. La pierna encajó en el punto en el que había sido cortada, y en ese momento apareció el fluido gelatinoso alrededor, para sellar las juntas y unir de nuevo los dos miembros. Recuperado completamente, no tuvo más que levantarse y sonreír.

“Lo que imaginábamos… Puede unir miembros cercenados…”

“Vale, ¡pues pasemos a la siguiente fase!” exclamó Jonyo.

Reik alzó su Maza de la Materia, y la gema azul que la adornaba comenzó a brillar. Una capa de hielo comenzó a brotar del suelo, congelando las piernas del Señor Oscuro, que quedó inmovilizado. El hombre intentó romper el hielo a puñetazos, pero cuando fue golpear el líquido cristalizado, su puño se quedó pegado a él. Fue entonces cuando se dio cuenta de que un extraño humo blanco que no había visto antes brotaba del hielo en cuestión.

“Esto… Esto no es hielo normal”.

Aprovechando la confusión de su adversario, Gabriel volvió a unirse con el Espíritu de la Naturaleza, pero ahora no se limitó a su brazo, sino que le dejó entrar en todo su cuerpo. El resultado fue un Gabriel cuyos ojos se han convertido en pura luz rosa, y una poderosa aura rosa a su alrededor. En esa forma, extendió el brazo al frente y comenzó a cargar energía en la palma de su mano.

“¡El resto es cosa mía!” exclamó Jonyo.

El caballero se acercó volando al Señor Oscuro, que seguía inmovilizado, y con una mano pegada al hielo, y le propinó una patada en la barbilla, con fuerza suficiente como para que el retroceso que sufrió su cuerpo le despegara el puño del hielo, volviendo a enderezar su cuerpo. En ese momento, Gabriel disparó una potente onda de energía de color rosa contra ellos. Jonyo se apartó de la trayectoria del disparo en el último instante, y el ataque impactó de lleno contra el cuerpo del Señor Oscuro. La onda no era demasiado ancha, pero sí muy concentrada, y atravesó a su objetivo sin ninguna dificultad, originándole un amplio agujero por todo su torso.

“Haaa… Haaaaaa… – Gabriel estaba empezando a sufrir los efectos de abusar del Espíritu de la Naturaleza – ¿Habrá servido de algo?” se preguntaba mientras las partículas de luz rosa abandonaban su cuerpo.

El Señor Oscuro seguía en pie. El agujero de su torso no tardó en empezar a llenarse del fluido gelatinoso, que salía de las paredes de la carne. Aunque tardó un poco más en curarse por ser un daño mucho mayor, sólo se trató de una cuestión de tiempo.

“A pesar de no tener corazón ni pulmones… ¿Ha podido regenerarse igualmente?” comentó Reik.

“Parece que mientras pueda unir sus partes no tendrá problemas en recuperarse. Intentemos destruir una parte de su cuerpo completamente” opinó Jonyo.

“Yo haré de cebo – dijo Gabriel – Os allanaré el camino. Evitaré participar y así descansaré un poco”.

“Será mejor que no vuelvas a hacer una burrada como la de antes – le consejo Reik – No sabemos cuánto va a durar esto, y malgastar tanta energía a lo tonto puede costarnos caro”.

“Lo sé. Pero había que intentarlo…” susurró y salió hacia el Señor Oscuro.

Gabriel llegó hasta su objetivo, acompañado del Espíritu de la Naturaleza. En principio, trató de valerse por sí mismo para guardar fuerzas. Atacó combinando puñetazos y patadas por todo el cuerpo de su adversario, el cual, por debajo del pecho, recibía todos los golpes sin oponer resistencia, pero por encima de la altura de las manos, se dedicaba a bloquearlos, siempre sin llegar a contraatacar, manteniéndose fiel a sus principios.

“Eso no va llevar a ningún sitio… – pensaba Gabriel – Le haré caer en una trampa…”

Deliberadamente, dejó un espacio desprotegido mientras ejecutaba sus ataques. El Señor Oscuro se dio cuenta, y aunque no le atacó directamente, sí que extendió el brazo para intentar agarrarle y quitárselo de encima. El Espíritu de la Naturaleza se transformó en una barrera y protegió al caballero, bloqueando los esfuerzos del Señor Oscuro, quien a pesar de todo intentaba vencer la fuerza de la barrera y alcanzar a su presa. En ese momento, Jonyo apareció desde arriba, dando una voltereta en el aire, y con la fuerza de la caída, utilizó la punta de su Lanza del Tiempo para cortar el brazo del Señor Oscuro.

“¡Tuyo!” exclamó, y apartó el brazo que acababa de cortar de una patada.

Reik seguía el movimiento del brazo amputado con la mirada. Sabía que el Señor Oscuro podía hacerlo regresar en cualquier momento, así que actuó con rapidez. Extendió el brazo y proyectó una onda de energía directamente contra el brazo, destruyéndolo completamente.

“Si el brazo ya no existe, no puede volver a unirlo a su cuerpo” comentó Jonyo.

“Ilusos” fue la única palabra que salió de la boca del Señor Oscuro.

Inmediatamente, el fluido gelatinoso de color rosa comenzó a brotar por la herida de la amputación. Aunque más despacio, avanzaba hacia delante, reconstruyendo el brazo por sí mismo, sin necesidad de que la otra parte estuviese al otro lado. Poco a poco, el antebrazo, la muñeca, la mano, los dedos y las uñas fueron regenerándose a partir de la herida, hasta quedar, una vez, completamente restaurados.

“Ya hemos hecho todas las pruebas posibles – concluía Reik – Parece que la única opción que tenemos es desintegrarle completamente para que ninguna célula de su cuerpo pueda reconstruirle…”

“Vale, ¿atacamos los tres a la vez?” propuso Jonyo.

“No es necesario. Puedo hacerlo yo solo, gracias a la Maza de la Materia. El problema es que el rango de la explosión es demasiado amplio y como sólo lo he hecho una vez, todavía no soy capaz de calcularlo adecuadamente. Si lo hago aquí, seguramente os mataría a todos vosotros accidentalmente”.

“¿Y qué tal en el cielo? ¿Eso te serviría?” sugirió Gabriel.

“Si lográis subirle a suficiente altura y luego os quedáis abajo… Sí… Creo que podría servir”.

“Estupendo, pues déjanoslo a nosotros. ¡Vamos, Gabriel!”

Los dos caballeros se pusieron en marcha. Jonyo tomó la delantera. Se acercó al Señor Oscuro y, sabiendo que no iba ni a molestarse en cubrirse, comenzó a asestarle una serie de puñetazos en la barriga para debilitarle un poco, y después le lanzó hacia arriba de un derechazo en la barbilla acompañado de un salto.

Una vez estaba flotando, Gabriel entró en escena. El Espíritu de la Naturaleza tomó la forma de una serpiente, se enrolló alrededor del cuerpo del Señor Oscuro, y comenzó a ascender hacia los cielos, atravesando el techo del castillo por la fuerza.

“Vale, es mi turno. Para derrotar a Shawn utilicé 350 miligramos de materia y 350 de antimateria. La explosión resultante provocó un agujero que seguramente puede verse desde el espacio, y con una profundidad suficiente para que no se viera el fondo a simple vista. Shawn murió, que era lo importante, pero si llego a poner un poco más, podría haber alcanzado el área en la que estaba combatiendo cualquiera de los demás, y matarle también. Será mejor que esta vez lo dejemos en 300 miligramos, y aun así, tendré que tener cuidado…”

Los tres caballeros salieron por el agujero del techo, seguidos de Arturo, que tampoco quería perderse lo que estaba ocurriendo, y se posaron sobre el tejado del castillo. Desde allí, tuvieron una vista general del exterior. La destrucción se había intensificado desde que entraron por la puerta hacía no más de una hora. Una fuerte tormenta sacudía toda la zona hasta donde alcanzaba la vista, con fuertes rayos cayendo cada pocos segundos, y un frío viento que helaba los huesos. A pesar de la lluvia, muchas partes de la isla estaban en llamas. Algunas por las sacudidas de los rayos, y otras por las erupciones volcánicas. Los ríos de lava ya igualaban en número a los de agua, y los animales salvajes corrían de un lado a otro sin saber qué hacer. En el mar, las corrientes se habían descontrolado, generando olas gigantescas, torbellinos, y algún que otro tornado se veía a lo lejos.

“Viendo esto, no puedo evitar pensar que poco importa el alcance de tu explosión, Reik – le dijo Arturo al observar aquella desoladora escena – Es posible que ya no quede casi nada que salvar”.

“Tranquilo, la naturaleza es fuerte – le contestó Gabriel – para destruir, y también para crear y renacer. Mientras quede algo de vida ahí abajo, todo se arreglará. Lo mismo pasa con los seres humanos”.

“Fue idea tuya que dejáramos el mundo a un lado. Todos sabíamos lo que implicaba y todos estuvimos de acuerdo – le recordó Jonyo – Así que no flojees ahora, o todo esto no habrá servido para nada”.

“Sí, es cierto – pensó el caballero para sus adentros – Pero al final no hemos encontrado ninguna respuesta…”

“¡Bien! ¡Ya está suficientemente alto! – Exclamó Reik – ¡Puedes decir al Espíritu de la Naturaleza que vuelva! ¡Yo me encargaré del resto! ¡En cuanto salga, volved al interior del castillo y tiraos al suelo!”

“¡¡De acuerdo!!” contestaron todos.

El caballero extendió los dos brazos, uno a cada lado, y cerró los puños con fuerza, sumando una alta concentración. Al cabo de unos segundos, los abrió suavemente, y una pequeña gota apareció sobre la palma de cada una de sus manos. Miró atentamente cada una de las gotas que había producido, y tras unos instantes, asintió con la cabeza y salió volando hacia el cielo a toda velocidad.

En todo lo alto, por encima de las nubes, donde todavía brilla el Sol, el cuerpo del Señor Oscuro continuaba ascendiendo. Pese a todo, el hombre no mostraba la más mínima inquietud, prevaleciendo la calma y la confianza que no había perdido en ningún otro momento. Al cabo de un rato, el Espíritu de la Naturaleza se separó de su cuerpo, volviendo a la superficie, por lo que él comenzó a caer. Enseguida, Reik apareció en escena tras atravesar las nubes, volando directo hacia él.

“Tal vez sea mejor que no me acerque más… Cuanto más tarde en llegar, más descenderá, y más posibilidades habrá de que los efectos de la explosión lleguen a la superficie… Está bien, ¡vamos allá! ¡Bomba de Antimateria!”

El caballero lanzó las dos gotas hacia delante, pero no en paralelo, sino ambas hacia el mismo punto, para que se cruzaran más adelante. Acto seguido, se dio la vuelta y comenzó a descender a toda velocidad. Unos segundos después, un fuerte destello, lo iluminó todo, y la onda expansiva de su propio ataque le arrastró de nuevo hacia la superficie.

“¡Ahí viene! – exclamó Jonyo, que ya estaba en el interior del castillo, junto a los demás – ¡¡Al suelo!!”

Los tres se tiraron al suelo con las manos sobre la cabeza, y enseguida el destello también les alcanzó. Aunque la propia explosión no llegó hasta el suelo, sí que lo hizo la onda expansiva, que sacudió con fuerza toda la isla, produciendo un tremendo terremoto. La estructura del castillo se resintió, temblando todas las paredes, y precipitándose varias rocas contra el suelo. El temblor duró cerca de un minuto, y después fue desapareciendo podo a poco, al igual que el destello. Cuando cesó del todo, los caballeros volvieron a salir a salir al tejado por el agujero, y se encontraron un panorama muy distinto.

“¿Pero qué…?” dijo Jonyo al darse cuenta de lo que había ocurrido.

“Parece que vuestro poderes son bastante impresionantes” comentó Arturo.

La explosión provocada por Reik había limpiado completamente el cielo. Las nubes, la lluvia, e incluso el viento. Todo había desaparecido hasta donde les alcanzaba la vista. La tormenta ya no estaba, y con ella, las aguas se habían calmado parcialmente. Sólo quedaba un inmenso cielo azul, iluminado por un imponente Sol.

“Parece que sin querer hemos resuelto parte del problema – dijo Gabriel – Aunque las erupciones y los incendios no hayan cesado, algo hemos avanzado. Ya te dije que la naturaleza era fuerte”.

Reik no tardó en aparecer, volando desde una zona apartada de la isla, visiblemente cansado.

“¿Dónde estabas?” le preguntó Gabriel al verle llegar.

“La onda expansiva también me atrapó a mí. Como esta vez no estaba en el epicentro de la explosión, no pude librarme de sus efectos. Me arrastró hasta un bosque que hay por aquí cerca, o más bien lo que queda de él, y no he podido salir de allí hasta que se ha calmado todo”.

“Bueno, lo que importa es que todo ha sido un éxito – dijo Jonyo – Por mucho que pueda regenerarse, es imposible que pueda salir con vida de algo así. No ha podido quedar nada de él para reconstruirse. Podemos irnos”.

“Un momento – le interrumpió Arturo – ¡Ahí veo algo!”

Todos alzaron la vista al cielo despejado. Donde antes no se veía nada más que nubes negras, ahora había una clara vista del firmamento, y en mitad del cielo azul, una extraña luz verde se apreciaba en la lejanía.

“No… No puede ser…” susurraba Reik.

Según descendía, poco a poco, se fue haciendo más visible. El Señor Oscuro estaba protegido con una barrera de energía con forma de esfera, con la que había conseguido salvarse del ataque del caballero. A pesar de todo, la esfera de energía presentaba varias grietas por múltiples partes, denotando que le había costado resistir. El Señor Oscuro continuó descendiendo hasta posarse en el tejado del castillo, junto a los caballeros. En ese momento, la esfera que le envolvía estalló en varios pedazos, los cuales no tardaron en deshacerse.

“Debo darte las gracias, caballero – le dijo a Reik sonriendo – Gracias a que lanzaste tu ataque lejos de mí, en vez de acercarte y hacerlo estallar en mi posición exacta, tuve tiempo de reaccionar y protegerme con la barrera. Además, como tu ataque fue más débil que la última vez, la barrera resistió sin problemas. Pienso que con que no hubieras tomado tan sólo una de esas dos decisiones, seguramente no habría sobrevivido, pero… ¡Qué ironía! Por salvar a tus compañeros, has perdido la oportunidad de acabar conmigo”.

“Pues vaya chorrada, lo hacemos otra vez y fuera – dijo Jonyo – ¡Vamos Reik!”

“Me temo que no es tan sencillo. Ese ataque requiere de una gran cantidad de energía para elaborar las partículas de antimateria. Me temo que podré volver a repetirlo hasta dentro de un rato”.

“El problema es si el planeta aguantará ese rato – Gabriel observaba a su alrededor, sintiendo el sufrimiento de la naturaleza – No lo tengo muy claro…”

“¿Acaso es que nuestro tiempo ya pasó?” dijo Arturo.

>>“Como cualquier mortal, el paso del tiempo hará que un día llegue mi momento” aquella frase hizo que Jonyo recordara las palabras del Señor Oscuro, y se quedó un instante pensativo.

“¿Estás bien?” le preguntó Gabriel al verle con la mirada perdida.

“¡Claro! ¡Eso es! ¡El tiempo! – Exclamó de repente – ¡He tenido la solución en mis manos desde el primer momento y no me había dado cuenta hasta ahora! ¡Entretenedle! ¡Yo acabaré con él!”

Ninguno de ellos tenía claro lo que pasaba por la cabeza de su compañero, pero no tenían tiempo para explicaciones. Gabriel y Reik se lanzaron contra el Señor Oscuro, mientras que Arturo se quedó en la retaguardia, por si su adversario intentaba alcanzar a Jonyo. Los dos caballeros atacaron con una ofensiva cuerpo a cuerpo, encontrándose el mismo escenario que otras veces. El Señor Oscuro se limitaba a cubrirse y bloquear ataques que le venían de las manos para arriba, mientras se dejaba golpear del torso para abajo.

“Para estar tan gordo y viejo, es rápido – pensaba Reik mientras arremetía con una lluvia de puñetazos y patadas  – Estamos atacándole los dos a la vez, y no tiene problemas en librarse de todos nuestros golpes. Es cierto que utiliza su habilidad para desentenderse de la defensa de parte de su cuerpo, pero aun así, entre los dos deberíamos ser capaces de conseguir algo... Un momento… ¿Y si…? ¿Y si hubiera una razón…?”

Mientras tanto, Jonyo cogió su Lanza del Tiempo con las dos manos y la extendió hacia delante. La gema verde que portaba el arma, se iluminó, y giró sobre sí mismo hasta dar una vuelta completa. La estela de luz que dejaba la gema al dar la vuelta se quedó en el aire y al cerrar el círculo se formó un anillo de energía verde. Al completarse, el anillo de energía se elevó y quedó flotando unos metros por encima del caballero. Sin perder más tiempo, siguió creando nuevos anillos, que continuaron acumulándose sobre su cabeza. Cuando tuvo una docena de ellos, los mandó directos hacia el Señor Oscuro.

“¡¡Apartaos!!” le gritó a sus compañeros.

Gabriel y Reik se retiraron rápidamente, y los anillos se abrieron paso hacia su objetivo, colocándose a su alrededor, hasta formar una esfera de energía al entrelazarlos todos, tapando todos los huecos.

“¿Puedes explicarnos al menos qué estás haciendo?” le preguntó Gabriel.

“Soy capaz de hacer que el paso del tiempo sea diferente dentro de esos anillos. No puedo hacer retroceder el tiempo, pero sí ralentizarlo o acelerarlo. Él mismo dijo que podía morir de viejo, así que aceleraré el tiempo para que en un par de minutos en la realidad, pasen varios años dentro de los anillos, hasta que muera de viejo”.

Los anillos comenzaron a girar a gran velocidad, produciendo un intenso silbido, y un suave viento a su alrededor. Aceleraron más y más a cada segundo que pasaba, acercándose a la velocidad suficiente para hacer una brecha en el flujo temporal.

“Van muy rápido…” comentó Gabriel.

“No… No van tan rápido… Ya llevan veinte segundos, y ni siquiera han alcanzado la mitad de la velocidad que deberían llevar. Con Blackron, a estas alturas ya hacía rato que se habían separado los flujos temporales de dentro y fuera. Está pasando algo…”

De pronto, un chorro de sangre salió del interior de los anillos, que no sólo seguían sin aumentar su velocidad, sino que además comenzaron a frenarse poco a poco.

“¡¿Qué está pasando?!” exclamó el caballero, viendo cómo se hundía su estrategia.

Al perder suficiente velocidad, un brazo del Señor Oscuro se hizo paso a través de los anillos hacia el exterior. Y era sólo eso, un brazo. Ya no tenía mano, se trataba sólo de un muñón ensangrentado con el hueso a la vista. Unos segundos después, el otro brazo, y las dos piernas, también hicieron acto de presencia, en las mismas condiciones. Las cuatro extremidades del Señor Oscuro se habían esfumado, dejando un río de sangre brotando de lo que quedaba de cada una de ellas, acompañadas de un suave humo que salía de cada una de las heridas. Finalmente, los anillos cedieron ante él, deteniéndose por completo, para después desvanecerse.

“¡Ya entiendo! – Exclamó Jonyo con una mirada llena de ira – Recuerdo que cuando utilicé esta técnica contra Blackron, él también intentó destruir los anillos desde dentro, pero la energía cinética de los anillos rechazó su ataque. Pero como el cabrón este es inmortal y no siente dolor, ha frenado los anillos haciendo presión con sus propias manos, a pesar de que la velocidad  de giro le ha destrozado las extremidades en el proceso. Como ha frenado los anillos, no han podido alcanzar velocidad suficiente para separar el paso del tiempo, y aunque lo hubieran conseguido, los anillos son la pared que separa los dos flujos temporales, no pueden estar en contacto con nada o no cumplen su función. Normalmente, su elevada velocidad sirve para echar atrás cualquier intento, a no ser que quieras quedarte sin un miembro, claro… Pero no tuve en cuenta las habilidades de este tío antes de usarlos…”

“Vamos, que es como un niño metiendo los dedos en un ventilador…” tradujo Reik.

Tirado en el suelo, sin ninguna de las cuatro extremidades, el Señor Oscuro comenzó su regeneración. El fluido rosado salió de todas las heridas al mismo tiempo, reconstruyendo todos sus miembros destruidos por la energía cinética de los anillos en cuestión de segundos. Enseguida, pudo ponerse de nuevo en pie.

“Ni la Unión de la Naturaleza con la que derroté a Lardo…”

“Ni los Anillos de Distorsión Temporal con los que purifiqué a Blackron…”

“Ni la Bomba de Antimateria que aniquiló a Shawn…”

“¡¡No ha funcionado ninguna!!” pensaron los tres a la vez.

“Estoy seguro de que es la primera vez que vais a perder un combate sin recibir un solo golpe” se burlaba el Señor Oscuro.

“No sé vosotros, pero después de esto, a mí se me han acabado las ideas…” comentaba Jonyo con un tono desalentador.

“Lo mismo digo…” añadió Gabriel.

“A mí se me acaba de ocurrir una – dijo Reik – Ni siquiera es una idea en sí, sólo es una teoría, pero me gustaría confirmarla, ¿me ayudáis?”

 “Claro – le dijo Gabriel. Las palabras de Reik inundaron de esperanza el corazón de sus compañeros – ¿Qué tenemos que hacer?”

“Venid aquí, os contaré mi plan”.

Los tres caballeros se acercaron. Reik susurró algo al oído a los otros dos, mientras Arturo continuaba ejerciendo de línea en caso de que el Señor Oscuro quisiera interferir. Sin embargo, no fue así. El hombre continuaba impasible, con toda confianza, esperando a que la propia naturaleza se llevase su vida y la de todos.

“Ya veo… – comentaba Jonyo al descubrir las intenciones de su compañero – No lo había pensado, pero sí, es raro… Merece la pena intentarlo. ¿Cuánto tiempo crees que tenemos?”.

“Calculo que unos cinco segundos – dijo Reik – Puede que menos”.

“Muy bien, ¡yo iré delante! – Exclamó Gabriel – ¡Ven a mí! ¡Espíritu de la Naturaleza!”

La figura de luz se descompuso de nuevo en centenares de partículas, pero no ocuparon el cuerpo entero del caballero, sino únicamente sus extremidades. Los dos brazos y las dos piernas de Gabriel, que comenzaron a iluminarse, acumulando una gran cantidad de poder.

“No tengo fuerzas para hacer una Unión de la Naturaleza completa tan pronto, pero no creo que haya problema con una fusión parcial”.

El caballero se lanzó directo contra el Señor Oscuro, asestándole una patada en la barriga. Con sus extremidades reforzadas, la pierna del caballero no se limitó a hundir la tripa de su adversario. Fue mucho más allá, perforando la piel y clavándose en el interior, como si fuera una espada. Sin perder tiempo, extrajo la pierna ensangrentada, y cargó un puñetazo a la cabeza. El Señor Oscuro se cubrió rápidamente, pero el poder de Gabriel era mucho mayor, y no sólo le rompió la guardia, sino que además le cortó el brazo del choque, abriéndose paso hacia la cabeza. De un acto reflejo, el hombre esquivo el golpe moviendo la cabeza a un lado. Gabriel pasó de largo tras fallar el golpe, pero tuvo tiempo de darle una suave patada en la espalda con la puntilla, que por lo menos sirvió para derribarle. Inmediatamente, Jonyo apareció para cortarle el otro brazo con su Lanza del Tiempo, y acto seguido, le apuñaló con fuerza el costado, atravesando su cuerpo de un lado a otro, hasta que la lanza salió por el otro lado.

“¡Ahora, Reik!” exclamaron los dos al mismo tiempo.

A pesar de que estaba todavía en medio de la ofensiva, el cuerpo del Señor Oscuro comenzó a regenerarse. Sus brazos amputados comenzaron a cubrirse del fluido gelatinoso, y rápidamente comenzaron a reconstruir las extremidades. Reik apareció desde arriba, empuñando su maza, descendiendo a toda velocidad hacia su objetivo, previamente inmovilizado por su compañero.

“4… 3… 2… – contaba mientras veía formarse los antebrazos del Señor Oscuro – 1… ¡¡¡Muereeeee!!!”

Antes de que sus manos pudieran reconstruirse por completo, y gracias a estar inmovilizado por la lanza de su compañero, Reik fue capaz de golpear al Señor Oscuro con su Maza de la Materia en la cabeza. En el instante del golpe, Jonyo extrajo la lanza, para dar más libertad al ataque de su compañero. El resultado fue el cuerpo del Señor Oscuro atravesando el tejado del castillo por la fuerza del golpe, con la cabeza ensangrentada y los ojos en blanco. El cuerpo regresó al interior del castillo, ya a menor velocidad a causa del impacto contra el tejado, y terminó estrellándose contra el suelo de la sala del trono, donde había comenzado el combate.

“¡Rápido!” exclamó Gabriel, y los tres descendieron sin perder un instante, siguiendo de cerca los movimientos de su objetivo. En cambio, Arturo, a quien nadie le había explicado lo que estaba ocurriendo, decidió permanecer en el tejado, observando desde el boquete del techo.

Los tres caballeros aterrizaron rodeando el cuerpo del Señor Oscuro, que permanecía en el suelo. Cada uno empuñaba su arma apuntando hacia él, tragando saliva, y casi sin respirar, a la espera de resultados, pero conscientes de que podía ocurrir cualquier cosa.

Al cabo de unos segundos, el Señor Oscuro, parcialmente cubierto de escombros, comenzó a ponerse en pie. Con algo más de esfuerzo de lo habitual, finalmente el hombre se puso en pie, y al comprobar su aspecto, todos quedaron asombrados.

“¡¡No se ha regenerado!!” pensaron los tres.

El Señor Oscuro mostraba un lamentable aspecto, con sus extremidades a medio reconstruir, deformes y maltrechas, las patadas perforadoras de Gabriel a medio curar, llenas de fluido rosa saliendo sin control, y la herida de la cabeza, intacta, sangrando. Los pinchos de la maza de Reik se habían clavado con profundidad, llegando hasta el cerebro, y habían afectado a los sentidos del Señor Oscuro, que no podía moverse ni hablar adecuadamente.

“Parece que tenías razón…” dijo Jonyo.

“Al final da igual qué tipo de habilidad tengas, si el cerebro falla, ya no hay nada que pueda utilizarla” dijo Reik.

“Por eso se cubría de todos los golpes que iban a la cabeza, y nos dejaba golpearle en cualquier otra parte. Era plenamente consciente de su debilidad. Incluso disponía de barrera de energía para emergencias…” Gabriel también daba su opinión.

“Entonces, si desde el principio le hubiéramos cortado la cabeza, ¿habría sido suficiente?” preguntó Jonyo.

“No creo – le contestó Gabriel – Con eso se habría regenerado todo el cuerpo de cuello para abajo”.

“Más bien habría sido partírsela en dos – concluyó Reik – o destruírsela directamente, que es lo que vamos a hacer para rematarle”.

“¿Rematarle? ¿Ya?” preguntaba ahora Gabriel.

“Sí. Ya no puede utilizar bien sus sentidos, ni mucho menos su capacidad de regeneración. En otras palabras, ya no puede hacernos ningún daño. Tampoco podemos sacarle ninguna información en este estado, así que lo siento por Arturo, pero lo mejor es acabar con él cuanto antes, y dedicar el tiempo que nos queda a tratar de arreglar este desastre para no acabar muertos nosotros también”.

Los tres caballeros retornaron sus armas a su forma original, empuñando sus espadas como habían sido siempre. Y mientras se preparaban para el último ataque, intercambiaron palabras acerca del final de su aventura.

“Al final, ha sido divertido llegar hasta aquí – reflexionaba Jonyo – He conseguido arreglar las cosas con Blackron, y lo más importante, me he reído mucho”.

“He conseguido perdonarme a mí mismo – comentó Gabriel – Sinceramente, era lo que más necesitaba, y no esperaba conseguirlo nunca. Este viaje me ha salvado de mí mismo”.

“He aprendido que a veces no puedo conseguir todo estando yo solo, que es necesaria la ayuda de los demás, aunque sigue sin ser algo que me guste especialmente” terminó Reik.

“La verdad, me ha decepcionado un poco que este hombre fuera el último enemigo. Era resistente, pero en cuestión de fuerza, no tenía nada que ver con Mesa o con el Capitán Lardo” comentó Jonyo.

“No está mal que por una vez las cosas se pongan medianamente fáciles – contestó Gabriel – Ha habido veces que lo he echado de menos”.

“¡Es la hora! – Exclamó Reik – ¡Acabemos con esto!”

Los tres caballeros se lanzaron volando a ras de suelo, espada en mano, para atacar conjuntamente a la ya de por sí debilitada cabeza del Señor Oscuro, con el objetivo de acabar con su vida de forma rápida, evitando todo sufrimiento posible.


“Parece que esta marioneta ha dejado de ser de utilidad” dijo una voz.

Curiosidades!!!

Manolo fue el único profesor en todo el instituto con el que nunca aprobé ni una sola evaluación. También tiene el título honorífico de ser la única persona que me ha suspendido un examen de esos para demostrar que te has leído el libro de turno. Es por eso que tiene el honor de ser el enemigo final de esta historia (aunque no sea el más poderoso). En clase se manifestó abiertamente en contra de violencia, y dijo que si se viera envuelto en un enfrentamiento como mucho se defendería. Todos sus valores han sido plasmados en la personalidad de su personaje. Además, no era una persona que simplemente te pusiera un examen difícil y ya está. Su especialidad estaba en el día a día, desmoralizandote. Sabía perfectamente cómo éramos todos nosotros e iba colocando trampas por todos lados para que vieras que daba igual cuanto lo intentaras, que él siempre estaba un paso por delante, y luego ya salir del examen diciendo lo bien que te había salido y encontrarte un dos era el remate. Una vez incluso me leyó el pensamiento xD Es por todos estos motivos por los que su personaje parte de las habilidades de Majin Boo, además de por su parecido físico :p


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