domingo, 19 de mayo de 2013

Episodio CLII

Quería publicar este capítulo antes de mi examen para tener todos los combates empezados, pero no ha habido manera (y bueno también sería mentira porque el combate entre Jonyo y Blackron realmente no ha empezado todavía). De cualquier manera, esto sigue adelante. Mi nota sale "el miércoles a muy tardar" así que para el próximo ya sabré si soy licenciado de una puta vez. Ahora pues a ver tranquilamente la presentación de la nueva Xbox el martes, la final de la Champions el sábado, y el E3 y la Copa Confederaciones el mes que viene.

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Episodio CLII
A
 la orilla de aquel lago, el caballero del hielo y la teniente comenzaron su enfrentamiento. Ellos eran diferentes al resto. No tenían nada de qué hablar. No tenían nada que preguntar. No querían otra cosa que acabar con su adversario lo más cruelmente posible.

Reik llevaba su espada al frente, y avanzaba con una estocada preparada, mientras que la teniente tenía la mano en su látigo, que todavía se mantenía enfundado en su cinturón. El caballero dio por hecho el ataque de su oponente y trató de adelantarse, pero la teniente tan sólo había hecho un amago. Cuando estuvo suficientemente cerca, Jezabel retrocedió rápidamente con una voltereta hacia atrás. Reik trató de alcanzarla con la espada, pero únicamente consiguió rasgar el estampado del ratón que lucía a la espalda de su chaqueta hortera.

La teniente terminó de dar la voltereta y acabó encima de Reik. El caballero dio un salto y alzó la espada para tratar de alcanzar de nuevo su objetivo, y esta vez logró lo que quería. La punta de la espada del caballero se clavó en la suela de las zapatillas de la teniente, pero lejos de atravesarla, fue la espada la que cedió, doblándose ligeramente.

“¡¿De qué están hechas esas zapatillas?!” pensó Reik.

Apoyada en la punta de la espada, la teniente saltó de nuevo, colocándose a media distancia del caballero, la posición óptima para realizar sus ataques. En ese momento sacó el látigo y fustigó varias veces al caballero, que salió despedido hacia el lago con el último impacto.

El caballero consiguió controlar la caída y un instante antes de zambullirse en el agua, alzó la mano y congeló una parte de la superficie del lago para no sumergirse.

“Es bastante gracioso… – reflexionaba Reik mientras se ponía en pie – Yo, el caballero del hielo, me he dejado llevar por las emociones y he obtenido lo que me merecía. Sabía perfectamente que ella era una luchadora de media distancia y aun así no vi extraño que me atacara de frente… Tengo que calmarme… Esto no es propio de mí”.

No quiso perder más tiempo. Dio un salto hacia delante con tanto impulso que el retroceso rompió el hielo que él mismo había creado. Avanzó volando a ras del agua contra la teniente, la cual no quería perder la distancia que los separaba, y comenzó a retroceder mientras continuaba atacando con el látigo. Reik evitaba los latigazos moviéndose de un lado a otro a la vez que seguía avanzando, pero por más que aceleraba, la teniente era capaz de igualar su velocidad, continuar escapando y  mantener su distancia de seguridad.

“Bien, así que quieres jugar…” pensaba el caballero.

Volvió a acelerar el vuelo, pero además también modificó su trayectoria. Dejó de ir en línea recta para trazar una curva y atacar a su objetivo por el lateral, obligándola a cambiar su rumbo. La teniente se vio en la necesidad de moverse en la misma dirección que Reik para no ser alcanzada, y sin saberlo, fue redirigida de nueva hacia el lago, del cual se estaban alejando hasta entonces.

“Perfecto…”

Cuando ya estaban sobrevolando el lago, el caballero del hielo lanzó una bola de energía azul turquesa contra la teniente. Sin embargo, ella no tuvo ni que esquivarla. La bola pasó de largo, estrellándose contra el agua bastante lejos de su objetivo, y levantando una enorme columna hídrica tras estallar.

“¡Jajaja! ¡¿A dónde estás apuntando?! ¿No sabes apuntar cuando estás a tanta veloci…?”

No le dio tiempo a terminar. La teniente se estrelló de espaldas violentamente contra algo y su vuelo fue detenido al instante. Tras el impacto, echó una mirada hacia atrás, anonadada, pues no entendía lo que había pasado, y se encontró con que la columna de agua que había desatado la explosión se había congelado y ahora era una inamovible montaña de hielo.

“Su bola de energía era para esto… ¡¡Lo tenía todo preparado!!”

El caballero del hielo extendió la rodilla y aprovechó la aceleración para golpear a su objetivo con la articulación en toda la cabeza, acertando de lleno en la sien. La fuerza del ataque reventó la montaña de hielo en mil pedazos y envió el cuerpo de la teniente directo al fondo del lago, donde no paró hasta estrellarse de nuevo en el fondo.

Reik, ahora sonriente, se encendió un cigarro mientras esperaba a que su oponente se recuperara, sentado tranquilamente en una plataforma de hielo sobre el lago. Jezabel apareció minutos más tarde en la otra orilla, arrastrándose lentamente, con una brecha en la cabeza que sangraba bastante, completamente empapada, pero con la moral intacta.

“No estaba equivocada… Tu gran envergadura y tu fuerte complexión física te hacen el caballero más temible en el cuerpo a cuerpo. Tu potencia supera a la de cualquiera de los otros, de eso no hay duda, pero también eres es más lento, y por eso no podrás vencerme. Mi velocidad actual iguala a la del caballero del rayo, el más veloz de todos los caballeros, y mis ataques a media distancia impedirán que te acerques lo suficiente como para dañarme”.

“Parece que te olvidas de que te acabo de abrir la cabeza” le dijo el caballero mientras avanzaba hacia ella caminando, expandiendo la plataforma de hielo a cada paso.

“Ese truco no te funcionará otra vez”.

El caballero y la teniente comenzaron su persecución de nuevo. Sin embargo, a pesar de que se encontraban en la otra orilla y para ella habría sido más sencillo huir hacia la tierra, voló deliberadamente hacia el lago de nuevo, retando al caballero a que repitiera su estrategia.

Reik aceptó el reto, y todavía con el cigarro encendido, preparó un nuevo ataque energético. No obstante, en esta ocasión no lanzó una bola, sino ocho, una hacia cada punto cardinal, para rodear completamente a su objetivo.

Las ocho bolas de energía estallaron bajo el agua, todas muy lejos de la teniente. Sin embargo, las montañas de agua que generaron cerraron todo ese espacio, dejando a la teniente sin huecos para escapar.

El agua se convirtió en hielo y Jezabel quedó rodeada de glaciares. No podía entrar ni salir más que por un sitio, pero ella sabía que eso también significaba que el caballero del hielo estaba sujeto a las mismas condiciones, así que se preparó para su llegada.

Reik se aproximó desde el aire, el único punto accesible que quedaba, pero cuando sus ojos se asomaron al cerco de glaciares no fue capaz de encontrar a su adversario donde debería estar, a pesar de que sentía su energía en esa posición.

“Mierda, se ha…”

El látigo de la teniente emergió del interior del lago, pero cuando el caballero lo descubrió, ya era demasiado tarde como para esquivarlo. El ataque iba directo a su ojo a gran velocidad, y apenas fue capaz de girar levemente la cabeza de un acto reflejo para que el cuero impactara en su sien con tal violencia que fue como si hubiera recibido un disparo.

“Eso ha sido en agradecimiento por tu ataque de antes” dijo la teniente mientras salía a la superficie.

El cuerpo del caballero salió despedido hacia el cielo. Jezabel saltó hasta estar a media altura de los glaciares, se quedó un momento suspendida en el aire, y un instante después, empezó a dar latigazos en todas direcciones a gran velocidad. Cuando se detuvo, los glaciares estallaron en un millar de pequeños cristales de hielo flotando en el aire. Jezabel comenzó entonces a mover el látigo haciendo círculos, cada vez más rápido, hasta que creó un viento lo suficientemente fuerte como para enviar parte de aquellos  cristales contra el caballero, que empezaba a descender.

El golpe en la sien había dejado aturdido temporalmente a Reik. Todavía le daba vueltas la cabeza y no veía con claridad, pero se había dado cuenta de lo que estaba ocurriendo. Los cristales de hielo resultado de destruir los glaciares volaban hacia él, pero contaba con la ventaja de que eran eso, hielo. Extendió el brazo y desvió los trozos de hielo con la mano, mientras terminaba de recuperar el sentido completamente.

“¿No pensarías de verdad que podías dañarme con mi propio elemento?” dijo mientras se estabilizaba en el aire.

“No, pero sabía que sería suficiente para distraerte” escuchó desde atrás.

Jezabel se había colocado detrás del caballero mientras estaba ocupado librándose de los cristales de hielo, y ahora atacaba de nuevo con su látigo. Sin embargo, en esta ocasión no fustigó al caballero, sino que ató su cuerpo rodeándolo varias veces con su arma, frenando su movimiento.

“Un miserable trozo de cuero no va a poder detenerme” sentenciaba mientras hacía fuerza para liberarse.

“Pero este látigo no es tan sólo un miserable trozo de cuero, caballero”.

La teniente pulsó un botón en el mango del látigo, y montones de agujas surgieron del interior del látigo. Como el cuero rodeaba varias veces al caballero, Reik sufrió pinchazos por todo su cuerpo sin tener tiempo siquiera a reaccionar. Brazos, pecho, piernas, hombro, costado, estómago… Aunque no gravemente, fue herido en numerosas zonas, sintió el frío acero recorriendo su cuerpo y el dolor avasallando su alma.

Jezabel volvió a pulsar el botón y las agujas regresaron al interior del cuero. Las heridas del caballero, ahora abiertas completamente, comenzaron a aflorar hilos de sangre de todos los pinchazos. La teniente aflojó el látigo, y el cuerpo del caballero cayó de nuevo, pero no lo dejó escapar. Lanzó su látigo de nuevo, y esta vez lo enrolló alrededor del cuello de Reik varias veces. El caballero agarró el cuero con las manos y trataba de liberarse por la fuerza.

“Yo que tú no tocaría eso… Ya sabes lo que viene ahora… – le decía mientras disfrutaba viéndole luchar por respirar – La verdad esperaba más de ti, me has decepcionado, caballero. Adiós…”

Pulsó el botón de nuevo, y las agujas aparecieron otra vez. La resistencia del caballero cesó al instante, y se quedó suspendido en el aire, colgando de aquel látigo.

“Que decepción… Bueno, es hora de llevar este cuerpo ante el Caballero Negro para que absorba sus poderes elementales”.

“¡Va a ser que no!”

El caballero alzó su mano de pronto y agarró el látigo por sí mismo. La teniente todavía no había retirado las agujas, así que varias de ellas atravesaron la mano del caballero al agarrar el cuero, pero eso no fue suficiente para detenerlo, es más, el dolor le animó a cogerlo con más fuerza. Jezabel, todavía sorprendida de que Reik permaneciera con vida, no supo reaccionar, y el caballero tiró del látigo hacia él para atraer a su oponente y asestarle un espadazo en el pecho.

El corte no fue suficiente para el caballero, y remató la ofensiva con un puñetazo justo en la herida, para causarle, más que daño, dolor. El golpe la lanzó hacia el lago, y el látigo que envolvía el cuello del caballero, que ya se había aflojado bastante durante la última confrontación, terminó de soltarse. Fue entonces cuando la teniente comprendió el motivo de la supervivencia del caballero. Había recubierto su cuello con una dura capa de hielo que las agujas no habían podido atravesar.

“Cuando te llevaste las manos al cuello, no fue para liberarte, en realidad hiciste eso…” murmuró mientras continuaba descendiendo hacia el agua.

“¡Y eso no es todo! – El caballero tocó en todas las partes de su cuerpo que habían sido heridas de una forma u otra y colocó una capa de hielo para detener las hemorragias y mitigar el dolor – El frío lo duerme todo muy bien, da igual cuanto me dañes porque no sentiré dolor, seguiré luchando como el primer minuto mientras tú vas decayendo ante las heridas de la batalla”.

La teniente finalmente cayó al agua y comenzó a sumergirse hasta que su espalda se topó con el fondo lago. En el aire, Reik apuntó hacia abajo con su espada y descendió para dar el golpe de gracia. Su fuerza y velocidad fueron tales que las aguas se abrieron a su paso e incrustó su espada en el estómago de la teniente sobre suelo seco, atravesándola y clavándose en la tierra. La onda expansiva de golpe fue acompañada de la energía del caballero, y congeló las paredes de agua que les rodeaban, impidiendo que pudieran volver a llenar el hueco.

“Lo siento, pero yo no soy como Fidel, no busco la autorrealización mediante tu asesinato, ni disfrutar mientras lo hago para vengarme por todo lo que has hecho. Simplemente tengo que matarte para que otros no sufran la misma desesperación que he sufrido yo, y cuanto antes lo haga, mejor, no me importa nada más”.

El caballero extrajo su espada del torso de su víctima, la cual comenzó a sangrar a borbotones. Tras eso, clavó su espada en la pared del hielo y el agua comenzó a hacer acto de presencia en la zona. Además, a medida que entraba el agua, el hielo iba cediendo ante la presión del agua. El agujero que había hecho el caballero se iba haciendo más grande poco a poco a través de pequeños trozos que se desprendían por culpa del continuo contacto con el agua, a la vez que empezaron a aparecer grietas a lo largo del resto de la pared.

“No te mataré yo mismo – dijo mientras miraba su reflejo en el hielo – Dejaré que las aguas se apiaden de ti, para que en tus últimos momentos puedas reflexionar sobre tus actos. Ahora me voy”.

Una suave risa malévola interrumpió la marcha del caballero, que se giró sorprendido de que su oponente se burlara de la muerte. Al girarse, descubrió a la teniente, utilizando sus últimas fuerzas, sacar un caramelo de un envoltorio de papel azul.

“Quien renuncia a luchar en un mundo cuya ley es una lucha constante, no merece vivir” murmuró mientras retiraba el envoltorio.

“¡Eso es…! ¡Mierda!”

La teniente estaba llevándoselo a la boca, no tenía tiempo de llegar hasta ella para impedirlo así que optó por un método más rápido. Apuñaló de nuevo la pared de hielo en otro sitio, y lanzó un par de bolas de energía para crear boquetes al otro lado. La fuerza del agua al entrar por cuatro cavidades distintas hizo el resto. La pared continuó agrietándose hasta que las grietas se unieron y todo el hielo se vino abajo, dejando pasa a la marea incontrolable, que sepultó a la teniente en sus entrañas.

La última visión que tuvo el caballero del hielo de su adversario fue su mano a punto de meter el caramelo en la boca, por lo que, creyendo que había logrado su objetivo, regresó a la superficie.

“¿Lo habré conseguido…?”

No tardó en descubrir que no era así. La teniente emergió del lago completamente recuperada, sin un solo rasguño de su combate contra el caballero. Sonriente, extendió su látigo para continuar la lucha.

“Me sorprende que me hayas descubierto. Que yo sepa, tú no nos has visto usar nunca un Carameloraro. Un poco más y habrías logrado acabar conmigo”.

“Jonyo lo mencionó cuando contó su parte de la historia. Nunca había visto uno, pero no hay que ser muy listo para reconocerlos”.

“Ya veo… De todas formas ya ves que tus esfuerzos son inútiles. Tú podrás aliviar el dolor de tus heridas con hielo, pero los daños seguirán estando ahí, tan sólo será un espejismo, una ilusión, una esperanza que yo destrozaré encantada con mis propias manos. No importa cuántas veces me hieras o incluso que me derrotes, porque me recuperaré una y otra vez mientras me queden caramelos. Dime, ¿quién crees que aguantará más entonces? ¡Jajajaja!”

“Cerdos… Primero matasteis a Peter para que no pudiera curarnos a vosotros, y luego os habéis armado de esas mierdas para poner el combate a vuestro favor, ¿no os da vergüenza?”

“¿Peter? La vida es cruel. Nacer, existir, desaparecer, siempre la cuestión de la muerte... Que sea la enfermedad, a consecuencia de un accidente o en la guerra no cambia nada. En cuanto a los que sufren por la guerra, pueden encontrar un consuelo pensando que si se consiente su sacrificio es para asegurar el porvenir del pueblo del que forman parte. Pero si te sirve de consuelo, tanto Mesa como Dayuri se han negado a llevar los caramelos en sus batallas, así que todos los que quedaban me los he traído yo. No eres muy afortunado, caballero…”

“¿Insinúas que Peter no tenía derecho a la vida?”

“Al que no tiene la fuerza, el derecho en sí no le sirve de nada. Toda la naturaleza es una formidable pugna entre la fuerza y la debilidad, una eterna victoria del fuerte sobre el débil”.

“Tú eres una hija de puta”.

“Cuando se inicia y desencadena una guerra lo que importa no es tener la razón, sino conseguir la victoria. Cuando acabe contigo, yo escribiré el siguiente capítulo”.

“En ese caso, yo me encargaré de derrotarte, ¡con mi nueva habilidad!”



Curiosidades!!!


El carameloraro, y usado en otras ocasiones como por Mesa en el primer volumen, es un objeto que se utiliza en Pokémon para poder subir un nivel sin luchar.



Algunos diálogos de la teniente se han adornado con frases célebres de Hitler. Nunca olvidaremos la tiránica opresión de Alicia.

Sobre la frasecilla directa y clara de la parte final del capítulo que Reik le suelta a Jezabel, en la realidad, López también se la soltó a Alicia.

2 comentarios:

Melodie Rodríguez dijo...

Hola queridérrimo seguidor de TOMBRAIDERMANÍA.

Estoy en tu blog para informarte que ya está disponible la entrada que estabais todos esperando con el ranking de las 15 actrices oficiales que optan al papel de Lara Croft en el reboot de la película de Tomb Raider.
La forma de votar a tu favorita (aquella que crees que encaja en el nuevo perfil de la joven e inexperta arqueóloga) es muy sencilla; tan solo tienes que escribir el nombre de tu elegida (justificar tu respuesta es opcional).
http://tombraidermania.blogspot.com.es/2013/05/casting-tomb-raider-lista-de-actrices.html

Muchas gracias por seguir TombRaiderMania. Espero que la web siga siendo de tu agrado y te sirva para encontrar la información que deseas. Asimismo, para cualquier objeción o sugerencia tienes el apartado "Infórmanos" en el menú.

Gracias de nuevo y mucha suerte con tu blog.

Jon dijo...

jajaja la de hija de puta??que grande. Siento la tardanza en leer el capítulo pero una vz visto tu mensaje de whatsapp y no poder leerlo en ese mismo instante fue quedando en el olvido. Un buen capítulo que acaba más o menos como empezó.

pero también eres es más lento, y por eso no podrás vencerme(eres el más lento)
dejando pasa a la marea incontrolable, que sepultó a la teniente en sus entrañas. (dejando paso)
“Cerdos… Primero matasteis a Peter para que no pudiera curarnos a vosotros,(nosotros)

Un saludo a todos.
P.D. ¿Qué tal la nota?